Se oye, se dice, se comenta...

¿Cuántas veces nos han contado cotilleos o situaciones varias? Demasiadas... En este blog, se podrán encotrar textos escritos por mí y otros de interés general. Espero que os guste.

5.02.2006

EL INDIO ES EL ÚNICO ESTADOUNIDENSE

El pasado domingo Estados Unidos veía como “el sueño americano” era retado por 40 millones de hispanos y 11 millones de ‘sin papeles’. La comunidad latina estaba llamada a seguir una jornada de huelga para reivindicar la regularización de los inmigrantes. La fecha: el simbólico 1 de mayo. Sin embargo, los propósitos no se cumplieron y los 51 millones se quedaron en poco más de uno. Únicamente en el sector agrícola y la industria cárnica se dejó sentir la falta de mano de obra. Perder el empleo era su principal miedo, y el causante de que muchos inmigrantes acudiesen a su lugar de trabajo aunque su corazón estuviera en las calles.

Pero vayamos al punto clave: la causa de todo este despliegue. El 16 de diciembre la Cámara de Representantes aprobó un proyecto de ley que ha puesto de relieve la posibilidad de una reforma migratoria. Entre otras medidas el texto autoriza la construcción de un doble muro en varios tramos de la frontera con México y contiene unas cláusulas que convierten en criminales a todos los inmigrantes indocumentados y penaliza a quienes les contraten u ofrezcan cualquier clase de servicios sociales. Sin embargo, el Senado deja ver su cara más dulce. Analiza medidas que incluyen la creación de un programa de trabajadores temporales y una vía hacia la legalización de la población indocumentada.

¿Vía hacia la legalización? No piensa lo mismo Antonio, un colombiano que está en trámites con un abogado para regularizar su situación, “pero ya van consumidos cuatro años y más de 5000 dólares, y no acabo de ver un solo papel”. La gran potencia tiene una venda en los ojos, que la deja ciega ante una población latina que representa el 14,16% de la población total. Y no es sólo un dato representativo. Como se ha publicado en El Mundo: sin ellos las cosechas se pudren, los jardines se secan, las casas se quedan a medio construir, los niños no saben que hacer sin su nanny hispana, las tiendas se quedan desabastecidas y los camiones en los arcenes. Y a esos que alardean de ser americanos y su bandera ondea en las ventanas no les queda otro remedio que dejar caer sus anillos y arremangarse.

A lo largo de la historia ha existido la inmigración y nunca se han puesto tantas trabas como hasta el momento. Ahora bien, hay inmigrantes e inmigrantes. Los delincuentes quedan fuera de nuestra clasificación. Solo figuran en ella los que contribuyen con su esfuerzo a la riqueza del país donde residen. Muchos hablan de ordenación, de que cada cuál en su sitio. Pero no se dan cuenta de que el motor de la economía está en esas personas a las que se quiere deportar y convertir en criminales. Y que son ellos los que aprecian lo que otros desprecian. Además, la verdad sea clara, como bien dice René Orchart, un puertorriqueño que trabaja de portero en Manhattan: “Todo el mundo es inmigrante aquí. El único estadounidense auténtico es el indio”.