Se oye, se dice, se comenta...

¿Cuántas veces nos han contado cotilleos o situaciones varias? Demasiadas... En este blog, se podrán encotrar textos escritos por mí y otros de interés general. Espero que os guste.

6.19.2006

"ARSÉNICO POR COMPASIÓN" MÁS ALLÁ DE LA PANTALLA

FICCIÓN: De todas las películas de Frank Capra, “Arsénico por Compasión” es una de las más celebradas, con un inolvidable Cary Grant, que cuando visitaba a sus dos ancianas tías, Martha y Abbey, descubre que esas dos encantadoras mujeres se dedicaban a aliviar (por la vía tóxica y con acto de caridad) las penas de los hombres solitarios.

REALIDAD: Sesenta años después Olga y Helen, de 73 y 75 años respectivamente, se convierten en las nuevas tías del aclamado Grant. Fueron detenidas la semana pasada por la policía de los Ángeles, acusadas de cobrar los seguros de vagabundos fallecidos en sospechosos atropellos. No tanto si tenemos en cuenta que fueron ellas las que los llevaban a cabo. De confirmarse las sospechas, no se les imputaran los cargos por estafa, sino también de asesinato. Y en California esto puede acarrear la pena de muerte. ¿Se imaginan a dos encantadoras ancianas en una silla eléctrica? Un capítulo más para la historia de los Estados Unidos de América.

EL SEMÁFORO


VERDE: Para los comisionados de la FIA (Federación Internacional del Automóvil) que han penalizado a Schumi, colocándolo el último en la parrilla de salida, por una maniobra indebida en el último momento. Por no tener ningún pudor a la hora de poner en entredicho la deportividad del heptacampeón, y pensar incluso en dejarle sin licencia.

ÁMBAR: Para Michael Winterbottom y Matt Whitecross que se han atrevido a narrar la historia de sus vidas para hacer ver al mundo una situación inhumana. Enfrentándose así al poder americano con su cortometraje: “Camino a Guantánamo”. Un camino que todavía no está cerrado.
ROJO: Para ZP y su política de inmigración, que no puede hacer frente a la oleada de cayucos y a los numerosos chalés asaltados por las mafias del Este. Que deje la ofensiva diplomática para otra ocasión y actúe.

LOS INMIGRANTES SE RIEN DE ESPAÑA

El tema de la inmigración sigue subrayado con fosforito en la agenda actual. Sin embargo, dejemos de lado por un momento a los cayucos que llegan a Canarias (y los que quedarán por llegar hasta que no se le ponga el punto final a esta frase) y cambiemos de continente: de África nos vamos a Europa del Este, y de cayucos a bandas de delincuentes organizados.

España ejerce un singular atractivo para las mafias del Este y también de otros países. La razón: las leyes garantistas españolas y la facilidad para viajar por Europa. “Occidente para ellos es una tarta, un lugar donde la gente vive relativamente despreocupada, tiene una menor capacidad de sufrimiento y donde, además, las leyes son garantistas”, aseguró un alto mando de la Comisaría general de Policía Judicial a El País. Ahora bien, vayamos al punto clave, al eje que hace que todos reflexionemos ante este problema que se les está escapando de las manos a los que llevan las riendas de este país. "Hombre, vente para España, que esto es el paraíso... Que sí, que aquí la policía ni te toca", se podía escuchar en una cinta grabada, durante una investigación, a una banda de rumanos especializada en robos de chalés y empresas. Una invitación que no deja lugar a dudas. Una muestra de que verdaderamente se están riendo de nuestro país. Y lo peor de todo es que el gobierno no hace nada para cortar esa risa. Además, todo esto no es un fenómeno reciente: ya se dio la voz de alarma cuando el moldavo Pietro Arkan asesinó (no hablamos ahora solamente de robos, aunque ese fuera el móvil) la noche del 19 al 20 de junio de 2001 al abogado madrileño Arturo Castillo. El crimen se cometió tras entrar de madrugada en su chalé madrileño, intentar matar a su esposa y agredir a las dos hijas del matrimonio. El entonces delegado del Gobierno en Madrid, Ángel Ansuátegui, explicó a los ciudadanos que, si querían más seguridad, se la pagaran de su bolsillo. Algo similar a lo que acaba de decir la consejera de Interior de Cataluña, Montserrat Tura.

La única forma de combatir este fenómeno es endurecer las leyes, coordinar las fuerzas y más gente para investigar. Está bien, que “si la gente quiere vivir cada vez más lejos y más aislados no puede pretender tener un policía en cada chalé”, como aseguró el citado alto cargo. Pero hay que buscar una solución al problema y esa solución la tiene que encontrar el gobierno. Porque presionar en una zona no sirve de nada. De Madrid se fueron a la Costa del Sol, de ahí a la Comunidad Valenciana, y ahora Cataluña se enfrenta a este fenómeno. ¿Seguimos con la gira del delito? No sería lo más adecuado.

6.15.2006

UN CÓDIGO DE ESCÁNDALO

Nunca antes un libro y su reproducción en la gran pantalla habían dado tanto de qué hablar. Si Dan Brown quería que su nombre sonase, lo ha conseguido. Este fin de semana se ha estrenado la película El código Da Vinci y si la polémica ha rodeado a esta macroproducción desde que se anunció su rodaje, ahora está más que servida. Record de taquilla y 30 millones de dólares en un solo día han sido los primeros resultados obtenidos. O tal vez los segundos, porque el primero ha sido otro: el escándalo.

El hecho de que la novela de Dan Brown, y por tanto también la película, ponga en duda los dogmas de la Iglesia Católica, al hablar de que el auténtico Santo Grial es la descendencia de Jesucristo; más el retrato que se hace de la Iglesia: una institución que atacó a todo aquél que pudiera destapar el secreto; sumado al hecho de que el Opus Dei aparezca como una secta de carácter maligno ha calentado los ánimos de los sectores más conservadores. Críticas por parte del Vaticano, huelgas de hambre en la India, acusaciones de plagio, calificación de la banda sonora como violenta… El código ha estado en boca de la opinión pública desde que se consideró bestseller y más aún, desde que Ron Howard anunció su producción.

Sin embargo, ¿por qué tanta polémica por un hecho que es ciencia ficción? De acuerdo, en la película no se especifica que ‘todo parecido con la realidad es pura ficción’, pero después de todo lo que se ha hablado está más que reconocido. Además el propio autor del libro lo ha admitido. Y por si fuera poco, los miembros del Opus Dei ven la producción como una ‘oportunidad’, a pesar de la ofensa. Tal y como se publicó en un reportaje del diario El País Juan Manuel Mora, jefe de comunicación de la organización, reconoce que el fenómeno de El Código Da Vinci “no ha sido del todo negativo”. En realidad le ha proporcionado una publicidad planetaria que Mora y sus compañeros del equipo de comunicación han aprovechado con habilidad: mensajes positivos, rechazo del boicoteo o la batalla legal y la máxima transparencia. Del mismo modo, Isabel Sánchez Serrano, abogada y miembro del consejo femenino, explicó: “Recibimos bastantes sugerencias que apuntaban hacia la acción legal, pero pronto se forjó una mayoría a favor del simple diálogo. No tardamos en captar que la novela ofrecía una oportunidad”.

Es en ese diálogo donde está la solución a un problema que se ha sobrevalorado. Porque más allá de un libro, más allá de una película los que verdaderamente tienen fe y son creyentes van a seguir siéndolo y los que no lo son, la indiferencia será la actitud tomada. No hay ningún estudio que demuestre la existencia de extraterrestres y sin embargo se han hecho numerables producciones sobre ellos, por no poner otro ejemplo. La gran pantalla no va a destruir la fe de las personas y menos si se ha dicho por activa y por pasiva que es pura ficción.

5.16.2006

OFENSIVA DIPLOMÁTICA Y ESPACIAL CONTRA LA INMIGRACIÓN

Cerca de 1500 “sin papeles” en cuatro días. Este ha sido el resultado obtenido tras la suma de 19 cayucos llegados durante el fin de semana a las costas españolas. Los dos últimos interceptados en la mañana de ayer. La oleada de inmigrantes es considerable. La consecuencia: reunión de urgencia en La Moncloa. Con María Teresa Fernández de la Vega a la cabeza, se congregaron los ministros de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera; y el de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y varios altos cargos con competencias y responsabilidades vinculadas a políticas de inmigración.

Tras las críticas recibidas por el portavoz canario, Miguel Becerra, que ha lamentado la dejadez que del asunto hace el Gobierno central, y las preocupaciones de los ciudadanos, parece ser, que la ‘número dos’ del ejecutivo ha cogido la sartén por el mango.

Sin embargo, dicha reunión de urgencia no ha cumplido grandes expectativas. De ella ha salido un mensaje de tranquilidad cargado de voluntarismo y poco más. El Gobierno tomará medidas que tendrán mucha más repercusión mediática que efectividad real. Dos nuevos oficiales de enlace, la firma de acuerdos con Senegal, Mali, Nigeria y Ghana para la repatriación, el incremento de los controles de las fronteras con aviones de reconocimiento, especialmente en Senegal, y un nuevo dispositivo naval que estará operativo esta misma semana han sido las disposiciones. No obstante, el Gobierno lanzará una ‘ofensiva diplomática’, con el desplazamiento de diez representantes españoles al África subsahariana para entablar contactos directos y permanentes con los países de los que proceden la mayoría de los inmigrantes. Y por si fuera poco, se contratará un servicio por satélite para tener más información.

Tanta recopilación de información y tanta diplomacia, ¿para qué? No van a frenar un fenómeno de las características que ha alcanzado la inmigración ilegal en nuestro país. Estamos de acuerdo en que hacer frente a este problema no es tarea fácil, pero esto no justifica la insignificancia de las acciones. Además no es la primera vez que en Europa se producen flujos migratorios como el que estamos viendo. Véase el caso de Francia. Quizás tanto el Gobierno español como la Unión Europea tendrían que echar la vista atrás y hacer una política de inmigración común, y dejar las aventuras espaciales para las películas de Spielberg. Porque para una inmigración “legal, rigurosa y ordenada”, que es lo que quiere el Ejecutivo, las medidas tomadas son insuficientes. Y si Fernández de la Vega, para conseguirlo, asegura: “Si hiciera falta más medios, se pondrían”. Que se pongan.

REGULAR UNA MUERTE DIGNA

La muerte del pentapléjico Jorge León abre un nuevo debate social sobre la eutanasia. El segoviano de 53 años llevaba meses pidiendo en Internet una “mano amiga” que le ayudara a “morir dignamente”. El pasado jueves fue encontrado muerto en su domicilio de Valladolid, desconectado del respirador que le mantenía con vida. La policía investiga y cree que recibió ayuda de alguien de fuera de su entorno para no implicar a sus allegados. La familia, por su parte, pidió ayer mediante un comunicado que no se persiga al que “acerca un vaso a una boca sedienta de paz”.

Jorge León explicó en una entrevista concedida a nuestro periódico que no tendría tiempo hasta que se aprobase una regulación decente y seguramente tendría que recurrir a una salida ilegal. Y así lo ha hecho. Su deseo se ha cumplido, ha conseguido esa “mano hábil que supla mi mano inútil”. No obstante, mientras una puerta se cierra, otra se abre.

La polémica se ha vuelto a poner sobre la mesa. La cuestión de la eutanasia vuelve a aflorar tras haber olvidado la muerte de Ramón Sampedro y la película de Amenábar. El Gobierno considera que es un debate político que no “corresponde ahora” y se centra en impulsar los cuidados paliativos. La ministra de Sanidad, Elena Salgado, anticipó que a finales de año se va a presentar una serie de estrategias nuevas para intensificar la posibilidad de que haya cuidados paliativos para todas las personas que lo necesiten y esto, explicó, significa que pasen sus últimas horas sin dolor. Pero para Jorge no era suficiente. A través de la Red intentó mostrar cómo era su vida diaria, primero en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo y después en su casa, sus miedos, sus deseos, pero sobre todo intentó demostrar su derecho a una muerte digna sin “la presencia de una especie de funcionario sanitario mirando el reloj por si me demoro”. Lo único que quería era ese derecho a morir sin sufrimientos añadidos. Pero todo esto no aparece en ningún punto de la normativa española. La vida se plantea en este sentido como un deber impuesto. Y cuando la situación es tal y como la describió Jorge: “Atado a la respiración asistida, a la parálisis del diafragma pulmonar, a los espasmos, sudores, aumento de secreciones” no se le puede imponer a nadie. España se encuentra muy alejada de Holanda, el primer país en el que se legalizó la eutanasia. El debate está abierto y la verdad es que no existe un caso igual. Hay que tener en cuenta la psicología de cada persona afectada. El de Jorge era distinto al estereotipado. Como dijeron sus familiares: “Él amaba la vida de una forma apasionada, tanto, que incluso después del accidente que le dejó postrado e inmóvil, siguió creando, disfrutando de mil cosas, acumulando amigos, experiencias y emociones”. ¿Legislar o no? Tal vez se debería replantear el camino a seguir cuando se trata de casos extremos en los que la palabra vida pierde su significado.

5.02.2006

EL INDIO ES EL ÚNICO ESTADOUNIDENSE

El pasado domingo Estados Unidos veía como “el sueño americano” era retado por 40 millones de hispanos y 11 millones de ‘sin papeles’. La comunidad latina estaba llamada a seguir una jornada de huelga para reivindicar la regularización de los inmigrantes. La fecha: el simbólico 1 de mayo. Sin embargo, los propósitos no se cumplieron y los 51 millones se quedaron en poco más de uno. Únicamente en el sector agrícola y la industria cárnica se dejó sentir la falta de mano de obra. Perder el empleo era su principal miedo, y el causante de que muchos inmigrantes acudiesen a su lugar de trabajo aunque su corazón estuviera en las calles.

Pero vayamos al punto clave: la causa de todo este despliegue. El 16 de diciembre la Cámara de Representantes aprobó un proyecto de ley que ha puesto de relieve la posibilidad de una reforma migratoria. Entre otras medidas el texto autoriza la construcción de un doble muro en varios tramos de la frontera con México y contiene unas cláusulas que convierten en criminales a todos los inmigrantes indocumentados y penaliza a quienes les contraten u ofrezcan cualquier clase de servicios sociales. Sin embargo, el Senado deja ver su cara más dulce. Analiza medidas que incluyen la creación de un programa de trabajadores temporales y una vía hacia la legalización de la población indocumentada.

¿Vía hacia la legalización? No piensa lo mismo Antonio, un colombiano que está en trámites con un abogado para regularizar su situación, “pero ya van consumidos cuatro años y más de 5000 dólares, y no acabo de ver un solo papel”. La gran potencia tiene una venda en los ojos, que la deja ciega ante una población latina que representa el 14,16% de la población total. Y no es sólo un dato representativo. Como se ha publicado en El Mundo: sin ellos las cosechas se pudren, los jardines se secan, las casas se quedan a medio construir, los niños no saben que hacer sin su nanny hispana, las tiendas se quedan desabastecidas y los camiones en los arcenes. Y a esos que alardean de ser americanos y su bandera ondea en las ventanas no les queda otro remedio que dejar caer sus anillos y arremangarse.

A lo largo de la historia ha existido la inmigración y nunca se han puesto tantas trabas como hasta el momento. Ahora bien, hay inmigrantes e inmigrantes. Los delincuentes quedan fuera de nuestra clasificación. Solo figuran en ella los que contribuyen con su esfuerzo a la riqueza del país donde residen. Muchos hablan de ordenación, de que cada cuál en su sitio. Pero no se dan cuenta de que el motor de la economía está en esas personas a las que se quiere deportar y convertir en criminales. Y que son ellos los que aprecian lo que otros desprecian. Además, la verdad sea clara, como bien dice René Orchart, un puertorriqueño que trabaja de portero en Manhattan: “Todo el mundo es inmigrante aquí. El único estadounidense auténtico es el indio”.

4.24.2006

EN LA COLA NENG


“¡Mírame, soy una momia!”, dice Aitor a los periodistas prácticamente incrustado en el interior de su taquilla, con un vendaje ciñéndole la cabeza. Sus cuatro años de edad no le dejan ver la magnitud de lo que ha vivido. Abre la puerta y se escapa al pasillo, su familia lo devuelve a la habitación y allí engulle una croqueta. No para quieto. Un torbellino que consiguió que la princesa Letizia le leyera un cuento, ajeno a todo tipo de protocolo. La cara dulce de un amargo desastre.

El pasado lunes 17 una de las cabeceras asturianas abría su edición con el siguiente titular: “Cuatro muertos y 29 heridos al volcar en Lena un autocar con scouts de Gijón”. Un accidente de los cien previstos para esta Semana Santa. Uno más, si no fuera porque ese autobús estaba lleno de críos que volvían de un campamento. Y cuando hay menores en juego, impresiona y cala hondo. ¿Pero cuánto tiempo? Los primeros días después del suceso. Más tarde se borrará de todas las retinas. Salvo para Bibiana, Alba, María, Andrea, Javier, Aitor, Sara, Cristina… y podría seguir hasta 29 y multiplicarlo por el número de familiares y conocidos. Y podría relatar el testimonio de Eladio Montes, que la noche del domingo lo podíamos ver buscando a su nieto de cinco años en el hospital. Al día siguiente nos informaban de que era uno de los fallecidos. Pero no lo voy a hacer, ¿por qué? Porque para eso ya están los periódicos. Al menos los regionales no cesan de dar noticias del accidente, rozando el límite del sensacionalismo.

Sólo quiero transmitir un mensaje escueto: menos parafernalia y una legislación actualizada, por favor. Puentes, navidades, verano, operación salida, entrada, vuelta y marcha atrás. No sé cuántos radares instalados en la carretera, canciones de todo tipo, el Neng diciéndonos que no corramos, y ahora el multa-móvil. Ya no saben qué inventar. Que sí, que toda precaución es poca, que el exceso de velocidad es lo peor de lo peor. Pero yo me pregunto: ¿de qué sirve todo esto si algo tan sencillo como un cinturón de seguridad no existe? España, que presume de ser el reflejo de Europa, ¿cómo puede ser el país europeo que acumula más muertos en accidente de autobús en los últimos diez años? Según la Fundación RACC Automóvil Club la utilización de cinturones podría reducir el 80% de las muertes producidas en accidentes como el de Lena. Sí, hemos podido escuchar que el Gobierno va a tomar medidas, y que los nuevos autobuses tendrán que llevar este elemento de seguridad obligatoriamente. Pero, ¿qué pasa con los que están en circulación? De esos no se ha dicho nada. Es más, la antigüedad media del parque de autobuses español es de 9,4 años, “relativamente envejecido”, según señala la RACC.
“¿Cómo voy a dejar a mi hijo ir ahora de excursión? Algo tan sencillo como un cinturón habría evitado la muerte de esos críos”, relataba un vecino de Gijón el día del accidente. Y, amigo mío, le doy toda la razón. Un poco de cabeza, que para muchas cosas somos ciudadanos del mundo y los primeros en todo, pero para otras somos tercermundistas y estamos en la cola.

4.03.2006

Fernando Millones

Domingo. La catedral de Burgos nos hacía sombra y un montón de niños jugaba al balón en la plaza. De repente un retaco que acababa de marcar un gol, tal y como lo demostraba su manera de correr y de celebrarlo, se acercó y me preguntó que de dónde era. “De Asturias”, le respondí. No pasaron ni dos segundos cuando, para gran asombro de una servidora, de su teléfono móvil brotaba la melodía de la canción de Melendi. Mientras tanto el niño cantaba al ritmo de la música: Porque Asturias es mi patria, y sincera es su bandera... Hasta ahí, porque en ese momento cortó la canción y me dijo: “Por cierto, Alonso ha ganado”. Salió corriendo y siguió jugando a ser galáctico.

La alonsomanía lo llaman unos, el fenómeno Alonso lo llaman otros. Pero lo cierto es que todo el mundo pronuncia su nombre. ¿Se acuerda alguien del madrileño Pedro Martínez de la Rosa? ¿Les suena Gené, de nombre Marc? No, ¿verdad? En cambio, se levantan a las cinco de la mañana para ver el Gran Premio de Melbourne y se atreven a cuestionar las estrategias que llevan a cabo en la pista éste o aquél, son aficionadísimos a la Fórmula-1 y apoyan a Fernando Alonso como el que más. Soy andaluz, pero la bandera asturiana la quiero ver ondeando en el mástil más alto. Y todo esto ¿desde cuándo? Desde que un chiquillo ovetense aparece como joven promesa en ese mundo. Es más, ni siquiera cuando aparece. El boom llega cuando gana su primera carrera en el año 2003 en Hungaroring. A partir de ese momento, todo español es fan absoluto de Alonso y la Fórmula-1 el deporte rey, quitándole casi la corona a nuestro querido fútbol. Y qué les voy a contar ya, una vez que ha ganado el mundial.

Detrás de todo esto: millones. Récord de audiencia para Telecinco y contratos publicitarios a tutiplén. Todos aprovechan el tirón de Alonso. Marcas tan desconocidas como Gurú son ahora el último grito, las carreras entre las barritas de Hero Muesli han quedado en la retina de muchos, así como el Fernando Alonso medieval del último anuncio de Mahou, y ¿quién no recuerda al cerdito Borja del anuncio de Renault? Qué decir ya del Premio Príncipe de Asturias y de la promoción que está dando a nuestra región. Hecho que queda constatado en la pregunta de Schumacher: “¿Renault ha cambiado el escudo?”. Y en la respuesta de Alonso: “No, son las banderas de mi pueblo”.

Hemos visto a Alonso fuera y dentro de la pista, muy lejos de aquel chiquillo que ganaba los circuitos de cars de toda Asturias. Triunfaba en compañía de su padre y de su novia de toda la vida. Ahora, lo único que le falta es salir en Salsa Rosa por su relación con la cantante Raquel del Rosario. En realidad, no hay nada malo en todo esto. La afición está con él, es un gran piloto y los pódium lo demuestran. Su figura ha sido un gran impulso para la promoción de Asturias y de España. Pero tal vez aquellos que desde siempre han sido fieles seguidores de la Fórmula-1, con o sin Fernando Alonso, no estén de acuerdo con toda esta parafernalia. Y tal vez, toda ella algún día se acabe y ya no quede más que explotar, ni de Alonso, ni de Fernando.

3.27.2006

MI MAMÁ TIENE CHIPS Y CIRCUITOS INTERNOS

“Útero artificial: dar a luz sin embarazo” Imagínense mi sorpresa al leer esto en la portada de una de las revistas de moda más vendidas. Rápidamente fui a la página indicada y allí me encontré con Henri Atlan y su magnífico descubrimiento. Una entrevista digna de ser leída, sobre todo por aquellas madres que estén en su octavo mes de embarazo.

Si no teníamos suficiente con la polémica suscitada por las células madre, la inseminación artificial, la fecundación in vitro y el cordón umbilical de la princesita Leonor, ahora nos dicen que no hace falta nueve meses, nauseas, y una barriga que no te deja vivir para tener un hijo. Y no estoy hablando de las madres de alquiler, un punto más a sumar a la polémica, sino del mensaje que nos envía el conocido médico y biólogo francés Henri Atlan. La publicación de su libro El útero artificial ha sacudido la opinión pública del país galo, y la mía. Así como lo leen, según monsieur Atlan, de aquí a cincuenta, máximo cien años, las mujeres podremos tener un hijo sin llevar al feto en nuestro útero. Lo único que tenemos que hacer es dirigirnos a un centro especializado en úteros artificiales. A la salida, olvidaremos los problemas del embarazo, seguiremos con nuestra vida diaria y habremos dejado que una máquina supertecnológica se ocupe de mimar al feto.
Una idea seductora, innovadora o ¿escandalosa? El tema obliga a reflexión. No pocas serán las opiniones al respecto. Henri Atlan tiene muy clara la suya: “La ectogénesis, o gestión extracorporal, borrará las diferencias entre hombres y mujeres en el tema de la procreación y se llegará a la separación definitiva entre sexualidad y procreación”. Sin embargo, añade Atlan: “En un principio sólo se desarrollará por razones terapéuticas, para tratar la esterilidad, los abortos repetidos o los partos demasiado prematuros”.

Esto último parece aceptable ¿verdad? Yo no soy madre, pero seguro que si me llegan con un listado de enfermedades tratables, los beneficios para el bebé y sus hermanos y familiares, mi propia salud, la dolorosa búsqueda de un donante compatible si no se han conservado las células madre… A nadie en sus cabales se le ocurriría decir que no a los tratamientos. Pero de ahí, a ver nacer a tu hijo del útero de una máquina hay un largo camino.

Habrá opiniones para todos los gustos. Como dice Atlan: “Estaréis divididas: el embarazo para unas es una bendición, una experiencia única, enriquecedora y maravillosa. Para otras una auténtica pesadilla, que además a veces acaba con un parto doloroso y una depresión posterior”. Pero un poquito de cordura, por favor. Como sigamos así la pastillita que sustituya a la comida diaria y demás situaciones de pura ciencia ficción no nos quedarán tan lejos. Y no es solo una cuestión de ética y moral, tal y como declaran Zapatero y los representantes de la Iglesia en nuestro país, es una cuestión de naturaleza y vida humana. Si empezamos a nacer de máquinas ¿qué será lo próximo? Ustedes, científicos, dirán.