Se oye, se dice, se comenta...

¿Cuántas veces nos han contado cotilleos o situaciones varias? Demasiadas... En este blog, se podrán encotrar textos escritos por mí y otros de interés general. Espero que os guste.

5.16.2006

OFENSIVA DIPLOMÁTICA Y ESPACIAL CONTRA LA INMIGRACIÓN

Cerca de 1500 “sin papeles” en cuatro días. Este ha sido el resultado obtenido tras la suma de 19 cayucos llegados durante el fin de semana a las costas españolas. Los dos últimos interceptados en la mañana de ayer. La oleada de inmigrantes es considerable. La consecuencia: reunión de urgencia en La Moncloa. Con María Teresa Fernández de la Vega a la cabeza, se congregaron los ministros de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera; y el de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y varios altos cargos con competencias y responsabilidades vinculadas a políticas de inmigración.

Tras las críticas recibidas por el portavoz canario, Miguel Becerra, que ha lamentado la dejadez que del asunto hace el Gobierno central, y las preocupaciones de los ciudadanos, parece ser, que la ‘número dos’ del ejecutivo ha cogido la sartén por el mango.

Sin embargo, dicha reunión de urgencia no ha cumplido grandes expectativas. De ella ha salido un mensaje de tranquilidad cargado de voluntarismo y poco más. El Gobierno tomará medidas que tendrán mucha más repercusión mediática que efectividad real. Dos nuevos oficiales de enlace, la firma de acuerdos con Senegal, Mali, Nigeria y Ghana para la repatriación, el incremento de los controles de las fronteras con aviones de reconocimiento, especialmente en Senegal, y un nuevo dispositivo naval que estará operativo esta misma semana han sido las disposiciones. No obstante, el Gobierno lanzará una ‘ofensiva diplomática’, con el desplazamiento de diez representantes españoles al África subsahariana para entablar contactos directos y permanentes con los países de los que proceden la mayoría de los inmigrantes. Y por si fuera poco, se contratará un servicio por satélite para tener más información.

Tanta recopilación de información y tanta diplomacia, ¿para qué? No van a frenar un fenómeno de las características que ha alcanzado la inmigración ilegal en nuestro país. Estamos de acuerdo en que hacer frente a este problema no es tarea fácil, pero esto no justifica la insignificancia de las acciones. Además no es la primera vez que en Europa se producen flujos migratorios como el que estamos viendo. Véase el caso de Francia. Quizás tanto el Gobierno español como la Unión Europea tendrían que echar la vista atrás y hacer una política de inmigración común, y dejar las aventuras espaciales para las películas de Spielberg. Porque para una inmigración “legal, rigurosa y ordenada”, que es lo que quiere el Ejecutivo, las medidas tomadas son insuficientes. Y si Fernández de la Vega, para conseguirlo, asegura: “Si hiciera falta más medios, se pondrían”. Que se pongan.

REGULAR UNA MUERTE DIGNA

La muerte del pentapléjico Jorge León abre un nuevo debate social sobre la eutanasia. El segoviano de 53 años llevaba meses pidiendo en Internet una “mano amiga” que le ayudara a “morir dignamente”. El pasado jueves fue encontrado muerto en su domicilio de Valladolid, desconectado del respirador que le mantenía con vida. La policía investiga y cree que recibió ayuda de alguien de fuera de su entorno para no implicar a sus allegados. La familia, por su parte, pidió ayer mediante un comunicado que no se persiga al que “acerca un vaso a una boca sedienta de paz”.

Jorge León explicó en una entrevista concedida a nuestro periódico que no tendría tiempo hasta que se aprobase una regulación decente y seguramente tendría que recurrir a una salida ilegal. Y así lo ha hecho. Su deseo se ha cumplido, ha conseguido esa “mano hábil que supla mi mano inútil”. No obstante, mientras una puerta se cierra, otra se abre.

La polémica se ha vuelto a poner sobre la mesa. La cuestión de la eutanasia vuelve a aflorar tras haber olvidado la muerte de Ramón Sampedro y la película de Amenábar. El Gobierno considera que es un debate político que no “corresponde ahora” y se centra en impulsar los cuidados paliativos. La ministra de Sanidad, Elena Salgado, anticipó que a finales de año se va a presentar una serie de estrategias nuevas para intensificar la posibilidad de que haya cuidados paliativos para todas las personas que lo necesiten y esto, explicó, significa que pasen sus últimas horas sin dolor. Pero para Jorge no era suficiente. A través de la Red intentó mostrar cómo era su vida diaria, primero en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo y después en su casa, sus miedos, sus deseos, pero sobre todo intentó demostrar su derecho a una muerte digna sin “la presencia de una especie de funcionario sanitario mirando el reloj por si me demoro”. Lo único que quería era ese derecho a morir sin sufrimientos añadidos. Pero todo esto no aparece en ningún punto de la normativa española. La vida se plantea en este sentido como un deber impuesto. Y cuando la situación es tal y como la describió Jorge: “Atado a la respiración asistida, a la parálisis del diafragma pulmonar, a los espasmos, sudores, aumento de secreciones” no se le puede imponer a nadie. España se encuentra muy alejada de Holanda, el primer país en el que se legalizó la eutanasia. El debate está abierto y la verdad es que no existe un caso igual. Hay que tener en cuenta la psicología de cada persona afectada. El de Jorge era distinto al estereotipado. Como dijeron sus familiares: “Él amaba la vida de una forma apasionada, tanto, que incluso después del accidente que le dejó postrado e inmóvil, siguió creando, disfrutando de mil cosas, acumulando amigos, experiencias y emociones”. ¿Legislar o no? Tal vez se debería replantear el camino a seguir cuando se trata de casos extremos en los que la palabra vida pierde su significado.

5.02.2006

EL INDIO ES EL ÚNICO ESTADOUNIDENSE

El pasado domingo Estados Unidos veía como “el sueño americano” era retado por 40 millones de hispanos y 11 millones de ‘sin papeles’. La comunidad latina estaba llamada a seguir una jornada de huelga para reivindicar la regularización de los inmigrantes. La fecha: el simbólico 1 de mayo. Sin embargo, los propósitos no se cumplieron y los 51 millones se quedaron en poco más de uno. Únicamente en el sector agrícola y la industria cárnica se dejó sentir la falta de mano de obra. Perder el empleo era su principal miedo, y el causante de que muchos inmigrantes acudiesen a su lugar de trabajo aunque su corazón estuviera en las calles.

Pero vayamos al punto clave: la causa de todo este despliegue. El 16 de diciembre la Cámara de Representantes aprobó un proyecto de ley que ha puesto de relieve la posibilidad de una reforma migratoria. Entre otras medidas el texto autoriza la construcción de un doble muro en varios tramos de la frontera con México y contiene unas cláusulas que convierten en criminales a todos los inmigrantes indocumentados y penaliza a quienes les contraten u ofrezcan cualquier clase de servicios sociales. Sin embargo, el Senado deja ver su cara más dulce. Analiza medidas que incluyen la creación de un programa de trabajadores temporales y una vía hacia la legalización de la población indocumentada.

¿Vía hacia la legalización? No piensa lo mismo Antonio, un colombiano que está en trámites con un abogado para regularizar su situación, “pero ya van consumidos cuatro años y más de 5000 dólares, y no acabo de ver un solo papel”. La gran potencia tiene una venda en los ojos, que la deja ciega ante una población latina que representa el 14,16% de la población total. Y no es sólo un dato representativo. Como se ha publicado en El Mundo: sin ellos las cosechas se pudren, los jardines se secan, las casas se quedan a medio construir, los niños no saben que hacer sin su nanny hispana, las tiendas se quedan desabastecidas y los camiones en los arcenes. Y a esos que alardean de ser americanos y su bandera ondea en las ventanas no les queda otro remedio que dejar caer sus anillos y arremangarse.

A lo largo de la historia ha existido la inmigración y nunca se han puesto tantas trabas como hasta el momento. Ahora bien, hay inmigrantes e inmigrantes. Los delincuentes quedan fuera de nuestra clasificación. Solo figuran en ella los que contribuyen con su esfuerzo a la riqueza del país donde residen. Muchos hablan de ordenación, de que cada cuál en su sitio. Pero no se dan cuenta de que el motor de la economía está en esas personas a las que se quiere deportar y convertir en criminales. Y que son ellos los que aprecian lo que otros desprecian. Además, la verdad sea clara, como bien dice René Orchart, un puertorriqueño que trabaja de portero en Manhattan: “Todo el mundo es inmigrante aquí. El único estadounidense auténtico es el indio”.