MI MAMÁ TIENE CHIPS Y CIRCUITOS INTERNOS
Si no teníamos suficiente con la polémica suscitada por las células madre, la inseminación artificial, la fecundación in vitro y el cordón umbilical de la princesita Leonor, ahora nos dicen que no hace falta nueve meses, nauseas, y una barriga que no te deja vivir para tener un hijo. Y no estoy hablando de las madres de alquiler, un punto más a sumar a la polémica, sino del mensaje que nos envía el conocido médico y biólogo francés Henri Atlan. La publicación de su libro El útero artificial ha sacudido la opinión pública del país galo, y la mía. Así como lo leen, según monsieur Atlan, de aquí a cincuenta, máximo cien años, las mujeres podremos tener un hijo sin llevar al feto en nuestro útero. Lo único que tenemos que hacer es dirigirnos a un centro especializado en úteros artificiales. A la salida, olvidaremos los problemas del embarazo, seguiremos con nuestra vida diaria y habremos dejado que una máquina supertecnológica se ocupe de mimar al feto.

Una idea seductora, innovadora o ¿escandalosa? El tema obliga a reflexión. No pocas serán las opiniones al respecto. Henri Atlan tiene muy clara la suya: “La ectogénesis, o gestión extracorporal, borrará las diferencias entre hombres y mujeres en el tema de la procreación y se llegará a la separación definitiva entre sexualidad y procreación”. Sin embargo, añade Atlan: “En un principio sólo se desarrollará por razones terapéuticas, para tratar la esterilidad, los abortos repetidos o los partos demasiado prematuros”.
Esto último parece aceptable ¿verdad? Yo no soy madre, pero seguro que si me llegan con un listado de enfermedades tratables, los beneficios para el bebé y sus hermanos y familiares, mi propia salud, la dolorosa búsqueda de un donante compatible si no se han conservado las células madre… A nadie en sus cabales se le ocurriría decir que no a los tratamientos. Pero de ahí, a ver nacer a tu hijo del útero de una máquina hay un largo camino.
Habrá opiniones para todos los gustos. Como dice Atlan: “Estaréis divididas: el embarazo para unas es una bendición, una experiencia única, enriquecedora y maravillosa. Para otras una auténtica pesadilla, que además a veces acaba con un parto doloroso y una depresión posterior”. Pero un poquito de cordura, por favor. Como sigamos así la pastillita que sustituya a la comida diaria y demás situaciones de pura ciencia ficción no nos quedarán tan lejos. Y no es solo una cuestión de ética y moral, tal y como declaran Zapatero y los representantes de la Iglesia en nuestro país, es una cuestión de naturaleza y vida humana. Si empezamos a nacer de máquinas ¿qué será lo próximo? Ustedes, científicos, dirán.





